Un poco antes de que los cómics de EC llegaran a la vida de Corben para conformar una de las influencias más evidentes de su estilo y un poquito después del descubrimiento de su admirado Jess Marsh, también llegó el descubrimiento de los superhombres del papel (pese a lo que tiene de superlativo, quedémonos con lo aventurero de las aventuras de Tarzan).
No resulta algo extraño. A la fascinación por lo visual y la fantasía, a su afición por el dibujo, se suma una infancia que coincide con el momento de nacimiento/expansión del género, prácticamente contemporáneas de Corben son las dos series de superhéroes que nos consta seguía en sus años jóvenes:
Captain Marvel, creado por Bill Parker y Clarence Charles Beck (C. C. Beck), que debutó en el número dos de Whiz Comics en febrero de 1940 y Superman, el icono superheroico por excelencia, creado por Jerry Siegel y Joe Shuster, que nació en el mítico, incluso conocido para muchas personas ajenas a la historieta, Action Comics #1, en junio de 1938.

Aunque de menor fama que Superman, Captain Marvel parece acercarse un poco más a las temáticas del gusto de Corben, donde no suelen existir las dobles personalidades típicas de los "super", sino la transformación del personaje (los casos emblemáticos serían Den o Rowlf, pero también otras formas más sutiles como el protagonista de La Bestia de Wolfton -Beast of Wolfton, 1972-, Cid y Opey o los protagonistas de La herencia de los Woodlik -Woodlik Inheritance, 1974- o Pánico mental -The Hero Within, 1974, con guión de Steven Skeates-, al igual que las referencias a la mitología clásica, a las esencias básicas de las historias que siempre encontramos en las narraciones del autor de Kansas... Si a esto unimos que la etapa clásica del personaje, la editada por Fawcett Comics ocupa prácticamente los años "infantiles" de Corben, 1940-1953, no sería extraño que pese al enorme atractivo de Superman, Captain Marvel estuviese en estos primeros años, tras las obras de Jess Marsh, en la lista de preferencias de Rich.
En el caso de Superman, parece lógico pensar que la vertiginosa y apabullante fama del personaje en esos años supuso una fascinación difícil de resistir para los niños y jóvenes de la época. Superman traspasó a velocidad vertiginosa la fama en las revistas de cómics para llegar a las tiras de prensa en 1939, los seriales radiofónicos en 1940, los cortos de animación en 1941 y 1943, seriales de cine en 1948 y 1950, televisión en 1951... irresistible ¿verdad?

La cuestión que se plantea ahora es qué grado de influencia han tenido estas lecturas en la futura obra del autor. Y la verdad es que no se adivinan muchas.
Mientras un repaso no demasiado profundo al Tarzan de Marsh nos descubre multitud de detalles, incluso inesperados dadas las diferencias estilísticas, no encuentro nada en la narración de estas series que Corben no hubiese encontrado de forma más obvia en Marsh, tampoco detalles gráficos o recursos que se puedan encontrar en sus viñetas más allá de la preocupación anatómica, algo compartido con cualquier historieta del género, la plasticidad y combinación de realismo y caricatura propia del estilo de C. C. Beck o quizás un primer acercamiento al uso de las onomatopeyas que de forma maestra desarrolló posteriormente; buscar algo más creo que resulta un ejercicio vano, dada la dificultad de encontrar más adelante algún reflejo de estas lecturas infantiles. Ningún detalle, ningún homenaje que nos recuerde su amor por los personajes (Tarzán, por ejemplo, sigue latiendo en muchas ocasiones), ninguna mínima colaboración. Está claro, los personajes de Corben son extraordinarios, fantasiosos y musculados, pero no dejan de ser héroes enfrentados a desafíos imposibles, limitados y tremendamente humanos, un repaso fugaz a sus colaboraciones en la marca por excelencia de los superhéroes, Marvel Comics, nos muestra que sus gustos se mueven en otra dirección y nos enseña que, pese a las apariencias, incluso los monstruos esmeraldas de fuerza descomunal son, esencialmente, humanos muy corrientes.


(Guión de Rober Barret. Squa Tront #4, 1970. Fanzine editado por Jerry Weist).